Escalera, bloque y portal: cuando el número de la calle no te encuentra
En los bloques grandes, las urbanizaciones y los pueblos, el número de la calle deja al repartidor ante varias puertas posibles. Estos campos son los que deshacen el empate.
Escalera, bloque y urbanización
Un número de calle señala una finca, y una finca puede ser un edificio con cuatro escaleras, un conjunto de bloques alrededor de un patio o una urbanización con calles privadas. En esos casos, piso y puerta no bastan: hay un «tercero B» en cada escalera.
La regla práctica es copiar del buzón y del portero automático todo lo que distinga tu vivienda de las otras con el mismo número: el bloque, el portal, la escalera. Si en tu edificio nadie usa esa palabra, no la añadas; si se usa, no la quites para ahorrar espacio.
Este campo es el que más se olvida porque, para quien vive allí, es obvio. Quien llega por primera vez con veinte paquetes en la furgoneta ve un portal con cuatro paneles de timbres y ningún nombre de escalera en la etiqueta.

Portal y escalera no son lo mismo
El portal es la puerta que da a la calle; la escalera es el núcleo de escaleras y ascensor que sube a las viviendas. En muchos edificios coinciden, y por eso se confunden. Pero hay fincas con un portal y dos escaleras dentro, y fincas con varios portales numerados que comparten número de calle.
La plantilla de envíos de Correos tiene casillas separadas para portal, bloque y escalera, de cinco caracteres cada una. Que existan tres casillas distintas es la mejor pista de que son tres cosas distintas y de que alguien, en algún momento, ha necesitado las tres a la vez.
Si tu formulario no tiene casillas para estos datos, ponlos en la línea de la calle o en el complemento, con la palabra delante: «Portal 2, Escalera B». Un «2B» suelto puede ser portal y escalera, piso y puerta o bloque y escalera.

Urbanizaciones con calles propias
En las urbanizaciones, sobre todo en la costa y en el entorno de las grandes ciudades, las calles interiores a veces tienen nombre en el plano de la urbanización pero no en los callejeros generales. Otras veces la urbanización entera comparte una dirección de acceso y dentro las casas van numeradas por parcelas.
Para la etiqueta, la urbanización va con su nombre completo, precedida de «Urbanización» o «Urb.», y después la calle interior y el número o la parcela. Si la entrada a la urbanización está en una vía con otro nombre, esa vía de acceso es la que el repartidor busca primero: pon la urbanización en la línea de complemento y la calle de acceso en la línea principal, si así es como te llega el correo hoy.
Mira un recibo de luz o agua: cómo te escribe la dirección la compañía que te factura cada mes es una buena referencia de lo que funciona en tu zona.

Direcciones rurales: lugar, partida y diseminado
Fuera de los cascos urbanos, la dirección española cambia de forma según la zona. En Galicia es habitual escribir el lugar y la parroquia antes del municipio; en zonas de Valencia, Alicante o Murcia aparecen las «partidas»; en buena parte del sur, los «diseminados», casas dispersas sin calle. En otros sitios la referencia es un barrio rural o un camino con nombre.
Ninguna de estas palabras es un error que haya que corregir para que parezca una dirección de ciudad. Al contrario: si la quitas, el repartidor pierde la única pista que tenía. Escribe la forma que usa tu ayuntamiento y que figura en tu padrón o en tus recibos.
En estos casos el móvil pesa todavía más. Una casa en un diseminado puede no tener número visible desde el camino, y la llamada de cinco minutos antes de llegar es lo que acaba resolviendo la entrega. Lo tratamos en la página del móvil.

Naves, polígonos y edificios con nombre
Si recibes en el trabajo y tu empresa está en un polígono industrial, la dirección suele tener tres capas: el polígono, la calle dentro del polígono y el número de nave. Las tres hacen falta; dentro de un polígono grande hay calles con el mismo nombre que en el casco urbano.
En edificios de oficinas con nombre propio, el nombre del edificio ayuda, pero no sustituye a la calle y el número. Lo que sí conviene añadir es la planta y, si la hay, la oficina o el módulo: «Edificio Atalaya, planta 4, oficina 12». Y, como en cualquier entrega a una empresa, el nombre de la empresa y el tuyo con «A/A», como explicamos en la página del nombre.
Pregunta en recepción si aceptan paquetes personales y hasta qué hora. No es un dato de la etiqueta, pero decide si la etiqueta sirve de algo.

La línea de complemento y lo que no debe ir en ella
Muchos formularios ofrecen una segunda línea de dirección, y en la plantilla de Correos existe un campo «Dirección complemento» de hasta 100 caracteres. Es el sitio natural para la urbanización, el nombre del edificio, la nave o la parroquia: datos que localizan la vivienda pero no caben en la línea de la calle.
Lo que no debería ir ahí son instrucciones o frases: «llamar antes», «dejar al vecino», «no funciona el timbre». Esas indicaciones se imprimen como parte de la dirección y pueden empujar a otra línea datos importantes o cortarse por la mitad. Si el formulario tiene un campo de observaciones para el repartidor, úsalo para eso; si no lo tiene, el móvil hace ese trabajo mejor que cualquier nota.
Tampoco repitas en el complemento lo que ya está arriba. Una dirección con la escalera escrita dos veces, de dos formas distintas, crea la duda que querías evitar.
